A esta altura de los acontecimientos, ustedes ya saben cuál es el objeto del Back2Square1…
No, no es hablar elogiosamente de Los Intocables originales ni presionarlos para que vuelvan a tocar; este site se propone simplemente degradarlos (a ustedes).
Esa es la idea: esmerilar vuestra moral, mellar vuestra voluntad de superación, corromper cualquier presencia -estimamos y anhelamos que menguante- de rechazo a lo que muta.
Persiguiendo este ansia Miss Clody dijo el otro día (mientras desaprobaba dulce pero firmemente un taco de foie sobre cama de berza que le ofrecían en el Hotel Savoy de Londres): “Si esas citas no se entienden, ¡ya me dirán para qué están ahí!”
Kovalsky, mientras intentaba colocar un libro más en lo alto de una columna de unos trece metros, formada íntegramente por pequeños volúmenes dedicados a los perezosos y las musarañas (en precario equilibrio), apuntó: “Me preocupa que alguien pueda leer algo como “Boludo, ya tengo tu nombre y todo: José CHO-CO-LA-TE Rangel!!!” y no llegue a apreciar el arrebato creativo que experimenté en aquella oportunidad”.
Lebeat se decantó por un telegrama enviado a los otros tres, en el que decía: “Ampliar citas - Mando saturnino - no sé, fijate”.
Sir Alexander Percy Blake, mientras alimentaba a su dodó, opinó que: “Cuando algo no se entiende, pasa resbalando sobre las meninges como los piojos sobre la calva de un Pez Rodilla; sí, es preciso explicar las citas”…
Por todo esto y por todo lo que apuntáramos más arriba, aquí las citas explicadas, que se irán sumando a esta página con el correr del tiempo y de la negación en ocuparlo provechosamente…
“Estos punkies, son unos soretes, son” (dicho por Big Red atacado a hielazos en una discoteca).
Big Red -que no se llama en realidad así, pero que así lo llamamos por ser él mufa y nosotros estúpidos supersticiosos- era una criatura de unos ¿quince? ¿catorce? años que cumplía la función nada honorable de ser uno de los lazarillos de Juan Velázquez.
En cierta oportunidad, en uno de esos raids mutantes interminables, llegaron Big Red, Bam Bam Giménez, Juan y el Monseñor Pollo a una discoteca llamada Freedom, sobre la avenida del Libertador.
La excusa de estar allí esa noche -bastante temprano y día jueves- es que Los Intocables tocarían en ese lugar un par de semanas después; la razón de estar allí esa noche era tener algo que contar al menos los próximos 21 años.
Big Red -intentaremos no nombrarlo más- llevaba ese día un gorro tejido de lana, grueso como para poder cabecear piñas de Tyson y salir sonriendo, cosa que llamó la atención de los altamente excitables Bam Bam Giménez y Monseñor Pollo. Estos últimos, por el motivo que fuera, comenzaron a recolectar hielos del tamaño de los ojos de Willie (la ballena orca protagonista de “Liberen a Willie”) y de agresivas formas angulosas.
Acto seguido, en medio de la semi-oscuridad comenzaron a arrojárselos al gorro de nuestro cromático amiguito, quien se agarraba la cabeza como si una tenaza le hubiera pellizcado el lóbulo frontal.
Especial apartado merece el entonces Bam Bam, quien lució contorsiones asombrosas, con el objeto de no ser obvio en sus lanzamientos asesinos de hielos: sus brazos desarrollaban una aceleración de varios cientos de kilómetros por hora en apenas tres o cuatro centímetros. Y doblados como quien pretende rascarse el omóplato izquierdo con la mano derecha…
La víctima, de una inocencia patológica, les preguntó a las dos maldades que lo acompañaban que qué era eso que sentía impactar en su cráneo.
Sus amigos le indicaron que seguramente, debido a la alta temperatura y presión reinante en el recinto, lo que ocurría era que estallaban algunas lamparitas y caían los vidrios del techo, cosa que conformó al joven contuso por un rato.
Sabemos que la desmesura tiende a desequilibrar las cosas, y la paz ganada por el dueño del gorro de lana -a pesar de seguir recibiendo impactos desde ángulos portentosos- comenzó a turbarse nuevamente. En ese momento, percusionista y saxo de Los Intocables, le indicaron que era muy posible (hasta probable) que los proyectiles, además de provenir de las lámparas, hecho demostrado, podrían ser lanzados por un grupo de punks que se hallaba presente a unos veinte metros.
Big Red -lo siento, lo volví a nombrar- dijo entonces con encono: “Estos punkies, son unos soretes, son”…
“…Y ahora me voy pa’Pacheco, pa’Pacheco…” (dicho por Garrincha a bordo de su camioneta XXL)
Existe una característica no ya Intocable, sino argentina, que es la de poner apodos -hasta a desconocidos- a partir de ciertos parecidos físicos. De esta forma, a un joven barbado con una boina, lo saludamos con un “¿Qué tal Guevara?” y a un sufriente de alopecia podemos dirigirnos con un cordial “¡¡¡Salude Telly!!!”
Lo cierto es que dicho talento bautismal fue cultivado con celo en la banda, y un buen día (muy bueno, de hecho) nos fue presentado un muchacho fornido, que cumpliría la función de fletero y plomo.
Más tarde comprobaríamos que este joven -de un parecido asombroso al manosanta brasilero conocido como Garrincha- padecía diversos trastornos del pensamiento, tales como la alogia (entendida ésta como un empobrecimiento del razonamiento y de la cognición) y extremos descarrilamiento y distraibilidad…
Luego de un centenar de maravillosas situaciones que les contaremos en formato anécdota, de haber tocado con micrófonos electrocutadores bajo una omnisciente llovizna, de haber pasado TODO el día en algún venturoso municipio no muy cercano del Gran Buenos Aires, a la hora de emprender el regreso, Bam Bam y el Monseñor Pollo lo hacen solos junto a Garrincha en la cabina de su dilatada camioneta (la distancia entre el volante y la palanca de cambios podía medirse en metros).
Para darles una idea de la situación, los dos Intocables estaban terminalmente extenuados, quebrados, casi sin signos vitales, arruinados, en estado de coma. Garrincha derrochaba energía infantil manejando aeróbicamente (sus movimientos superaban con un factor de quinientos la fuerza mínima necesaria para, por ejemplo, girar el volante o meter un cambio) e insistiendo obstinadamente en extraviarse por los más alarmantes suburbios.
Bam Bam y el saxofonista se pusieron a dormir sin miramientos, pero en más de una ocasión, al comprobar que la camioneta cargada de equipos se detenía sin más, abrían un ojo -sólo para comprobar el peligro que corrían sus vidas al estar parados en la nada, en medio de la oscuridad del Barrio San Rodilla o Villa Carlos- para ver al vivaz Garrincha corriendo hacia una estación de servicio con el objeto de pedir instrucciones sobre la ruta para volver a Thames tres-veinte (el chofer/plomo/manosanta era TAN deforme que paraba la camioneta a setenta metros del lugar al que se proponía llegar y completaba el camino corriendo a las cinco o seis de la mañana).
Una y otra vez volvía también corriendo y reanudábamos luego el camino.
Al cabo de una hora o tal vez un poco más -en estado de coma un año es un ratito y unos minutos una década- los músicos se despiertan para comprobar que estaban transitando cual saetas rabiosas por la avenida General Paz, ¡y a la altura de la República Independiente de Saenz Peña!
Con una lucidísima rapidez, le exigen a Garrincha que detenga el gigantesco vehículo, se dirigen hacia la caja y bajan sus instrumentos.
El gimnástico velocista, casi con tristeza, hasta con un dejo de anticipada nostalgia, les pregunta a sus transitorios compañeros si no lo acompañarán hasta la sala para ayudarlo a descargar todo.
Éstos, sin poder creer lo que escuchaban -NADA más ajeno a sus voluntades que la imagen que pintaba Garrincha-, le aseguran, ¿qué digo “le aseguran”? ¡Le juran por lo que más quiera! que en la sala de Thames lo están esperando al menos cinco o seis marines preparados para bajar todo (debo decir con vergüenza que eso era mentira).
Tal vez por el sólo deseo de escuchar su aflautada voz una vez más (la voz del diáfano Garrincha era muy similar a la voz que Kovalsky imposta a la hora de imitar a Eric Estrada, el actor que interpretara a Frank Poncherello -alias Ponch- en la serie CHiPs), Giménez y El Pollo le preguntan: “Garrincha, después de descargar todo en la sala, ¿a dormir, no?”, a lo que el muchacho respondió inocente como un monaguillo: “…y ahora me voy pa’Pachecho, pa’Pacheco…”
“Y ahoraaaa, vamos ingresando muy lentamente en el estado alfa…Nos concentramos en el arco iris y vemos su primer color: índigooo…” (Ariel Levit y Bam Bam Gimenez haciendo control mental).
Ya cansados de la excitación que provocaba la mezcla de Cepita de manzana con paso de los toros, había que buscar nuevas experiencias y sensaciones. Quizás la influencia que tuvo en nuestras vidas Fabio Zerpa hizo que Bam Bam Gimenez y Ariel Levit terminaran en un curso de “Control mental” por la zona de Tigre. Para situarse, este curso se llevaba a cabo en un aula de una escuela local y participaban alrededor de 15 personas.
Los ejercicios, supuestamente, nos llevarían a poder controlar nuestra energía y las de los otros. La profesora Laurita entonces comienza, con un tono monotónico “Ahora cerramos los ojos hmmm y vamos a visualizar el aura energética hhmmm, imaginemos los colores….. iiiinndiigooo….. amaariiilllloooo… anaranjaaadoooo” Concluído el ejercicio, donde desde ya nadie veía ningún aura, varios de los alumnos le hicieron saber a Laurita su decepción.
Nótese que a la profesora le teníamos un aprecio especial, y ella a nosotros ya que poseíamos cierto grado de fama. Es por eso que nos confesaba ciertos desprecios hacia sus alumnos “ese morocho me tiene loca” decía de un señor de pocos modales que expresaba su enojo sin ningún tipo de tapujo al no poder ver el aura.
Dejamos de ir despues de varias clases, pero antes de abandonar nos aseguramos que la profesora Laurita pusiera una imagen de un micro en su pirámide protectora para que nos fuera bien en las giras, y que en varias ocasiones le tocamos la jorobita al Sr. Piacentini quien era el portero de la escuela con un sutil “como le va Sr Piacentini…. (tap tap tap en la espaldita”
Grande Nito Artaza!!!! (Nitti Mangieri)
Por razones que podríamos definir “diferencias gastronómicas” la bella Clody Twain decide retirarse de la orquesta. La banda sigue su curso, y con la obligación de finalizar algunas giras ya programadas.
A los sutiles oyentes no se les va a escapar que algunos temas cantados por la jovial Srta. Twain ocasionaban cierto furor en los cerebelos juveniles. Si nuestro baterista hubiera sido el cantante de la banda, y sabido su talento de reducir ciertas partes de su cuerpo, quizas podría haber llegado a esos altos tonos que tan bien le sentaban a la radiante Clody, pero no nuestro cantante Igor.
Es por eso que se recurre a una flamante cantante de la escena Ska porteña, la Srta Analía de los Invasores, para que pueda venir a algunas giras y cantar tales canciones.
Lo bizarro de la situación era tal, que en un momento nuestro baterista, a quien le debemos numerosas citas gloriosas, mira a la pobre Analía que trataba de sonar lo mas parecido a Clody y ajustado posible y le dice…. “Grande Nito Artaaazaaaa”

22 Comments
El rico mundo de las anécdotas, no es solo eso; un rico mundo de anécdotas…El primer problema ya se presenta al momento de interpretar esa o aquella o tal o cual anécdota; ya que esta en sí, carece de anécdota de trasfondo, lo cual la hace insuslsa e insignificante, contradiciendo al supuesto problema que ella genera al ser (o no) bien o mal interpretada. Daniel “Rumano” Picas filósofo contemporáneo (para más información léase “paradigamas cognoscitivos de la anécdota” Editorial Gata en Celo, Ulan Bator 1973.
¡Ay Diosito Santo!, aún no llego a una conclusión definitiva con respecto a si hemos invertido correctamente nuestros ahorros enviando a Danielito a los mejores colegios del mundo, o si hemos creado un “ser” lleno de malignos pensamientos.
Más allá de toda suspicacia, recelo o sospecha, debo decir que lo queremos y aceptamos así… sin más.
Suya,
Clo-
Coincido con Miss Twain, a Daniel lo queremos tal y como el Señor nos lo dió…
Estoy recordando una jornada increible en el viejo Parakulturaldonde el dia anterior se habian presentado los miticos Todos tus muertos: Llegada para prueba de sonido y puesta en escena - en el lugar habitaba una exposicion de Perez Celis - sus obras de arte habian sido invadidas por simbolos anarquistas - Big Red escalera en mano es increpado por Perez Celis - la respuesta fue inolvidable …
Nos querés matar de los nervios…
Cuál fue la respuesta???
Mi intrépido muchacho, no nos deje con el jesucito en la boca.
Clo-
Disculpen la de Mora. Pero tenia que estar muy concentrado para recordar algunos detalles que hacian a la cuestion.
De todos modos, como imaginaran, esta anecdota escrita no llega realmente a compararse con una version actuada y mucho menos con la realidad, que, como siempre, supera a la ficcion.
Apoyo la moción de Levit.
Esta anécdota es top, y merece que -por lo menos-, Kovalsky y Blake -dos personas de las que es recomendable mantenerse lejos-, relaten la segunda parte; o sea desde el lado de la maquinación de este “episodio”.
C-
Despues de ver “Twangy, el Cowboy trompetista”, sé que mi entendimiento ya no será el mismo.
Eso sí, los del Sheraton de Aruba eran unos jugadores de primera.
Que “Apostadores o Apóstoles del Ridículo.
“”"No somos dignos”"”
C-
Disculpen pero el caso ” Perez Celis/Todos tus muertos ” lo contare en un proximo capitulo. Tambien por alli creo recordar el famoso caso de “las uvas asesinas” vivido en Mendoza. Y como olvidar “la batalla de San Pedro”.
Pero todo debe tener una cadencia, una pausa.
Hasta la proxima entrega amigos !!!
Von Nap es un gran aporte a B2S1, no asi este muchacho Dani Picas que entra y deja unos comentarios muy ácidos, cuando todos sabemos que lo suyo es el variete chabacano. Yo también lo quiero mucho a Picas, pero no así…
Picas es a Los Into lo que Roman Riquelme a la seleccion. Como diria el Diego, “asi, no me sive”
Quisiera decir una última cosa en favor de nuestro querido Dani Picas.
De él, me separan 18 hs de auto -sin detenerse nunca- y 1766,9 Km aproximadamente.
Vive desde hace unos cuantos años en la gélida Alemania-
Este detalle no es menor, y creo que a tallado en este joven trotamundos, una personalidad de Bon Vivant o como diría Ari de variete chabacano, que lo ayuda a vivir entre tanto “aufidensen”-
Repito: Lo queremos así de “majo y chulo”, como la madre naturaleza nos lo entregó-
The end,
Clo-
Podria vivir en las islas Caiman y seria lo mismo… N empecemos a justificar lo injustificable, por favor…
Si lo dice el manager…yo callo Dani, hice lo imposible por salvarte
(Ay que miedito me da!!!)
Por algo es el manager, siempre sabio y preciso… con Von Nap comparto los mismos códigos.
Impresionante el submundo de la mutancia. Yo me pregunto, donde estaba cuando a mi alrededor sucedían consas tan fascinantes como las relatadas aquí? Como pude abstraerme de los ataques de hielazos impiadosos o fleteros manosantas? Realmente, la Romana era una burbuja…
Hablando de eso, los nativos están inquietos. Hay rumores de una asociación ilícita gestándose para los meses de verano aquí en el sur…
Querido Tío Coco:
De que estás hablando, majo?
Sé mas específico porfavor.
Creo que varios de nosotros andaremos por el sur -nuevamente- en el mes de Marzo.
Te mantengo informado.
Con respecto a la Romana, solo recuerdo que cuando ensayaban en Thames 320, jamás o casi nunca se desprendían notas musicales de vuestros encuentros, lo único que se escuchaba eran risas, risas y mas risas, con lo cual tampoco te quejes tanto!
Beso,
Clo-
Dicen que vieron juntarse en un lugar no identificado a gente que hace tiempo que no se ve junta…
Uncle Coconut! Dichosos los ojos… ¿Estás sugiriendo que se reúne una banda que dejó de tocar hace muuucho tiempo, producto de la presión de las masas -la reunión, no el abandono de los escenarios-?
Mmm…
Digamos que existe una posibilidad de que haya un único evento familiar y privado amenizado con música en vivo
Finalmente se confirmo lo que tanto temiamos. Show fantasma de ROMANA PATRVLLA en Santiago de Chile. Promete ser una fuente de nuevo material para b2s1!
http://es-la.facebook.com/event.php?eid=258249251878&ref=mf
Lo sabía… Tío Coco tarde o temprano haría un anuncio que me dejaría con insomnio por semanas.
Preguntas que me haré -y no podré responder- en la madrugada: “¿por qué no vivo en Santiago?”, “¿por qué tocan en Santiago?”, ¿por qué la familia Bal le puso a su hijo “Santiago”?…
Al menos, ya que no podré dormir, aprovecharé ese tiempo para desearles a Los Romanos lo mejor (que es mucho menos de lo que merecen)…